martes, 1 de noviembre de 2011

Dr. Rosen


El psiquiatra de John jugó un papel muy importante en su vida ya que fue la persona que le ayudó a Nash darse cuenta de su enfermedad y orillarlo a tomar una decisión sobre aprender a vivir con ella o quedarse sumergido en sus alucinaciones. La terapia del Dr. Rosen lograron que Nash se mantuviera como un ser racional y no dejarse llevar por sus emociones y por ende seguir alimentando sus alucinaciones y paranoia. Sin embargo, la verdadera ayuda del Dr. Rosen se la dio sin darse cuenta, al provocar que el mismo John tomara la decisión de “encontrarle solución” a su “problema”, es decir, a su esquizofrenia. A pesar de que el Dr. Rosen le insistió a John que la única salida era medicarse y regresar a la terapia, John estaba convencido, como siempre lo había hecho, de que todo problema tiene varias soluciones, y que él la iba a encontrar para que de esta forma, poder seguir a lado de su esposa y su hijo. Su solución: poner “a dieta” su mente, decidir no ceder ante ciertos apetitos, como su apetito a ver cosas que no están ahí, por los patrones, por soñar y por imaginar.

"Sólo en las ecuaciones misteriosas del amor puede uno encontrar lógica o razón"


Esta frase forma parte del discurso de agradecimiento de John Nash en la ceremonia de los premios Nobel en 1994. Y son estas palabras las que encierran el largo camino por el que estos dos seres emocionales, este brillante matemático y su esposa, tuvieron que pasar. La perseverancia, la fe y sobretodo el amor, fueron las herramientas para que John y Alicia lograran permanecer juntos, educar a su hijo y sobrellevar su enfermedad. Nada de esto hubiese sido posible de haberse mantenido "pensando" como seres racionales en lugar de "sentir" como seres emocionales.

El amor todo lo pudo... Alicia Nash


Durante gran parte de su vida, John Nash estuvo avocado a trabajar en buscar esa idea original que le permitiera obtener ese reconocimiento tan anhelado por él. Sin buscarlo, el amor llega a su puerta cuando una de sus estudiantes en MIT lo invita a salir. Alicia, además de inteligente, es una mujer segura de sí misma, atrevida y convencida de lo que quiere. Por lo que ella toma la iniciativa y de su invitación a cenar se desprenden una serie de citas que terminan en el matrimonio de ambos. El amor tan grande que siente Alicia por John, y su devoción a él juegan un papel sumamente importante en la vida del matemático al convertirse en el ancla de John para sostenerse y aferrarse al mundo real y poder combatir sus alucinaciones conforme su esquizofrenia aumenta.

El amor que siente Alicia por su marido y la fe que le tiene consiguen ser la fuerza que John necesita para aprender a vivir con su enfermedad y vivir una vida plena, plenitud que consigue al ganar el premio Nobel. John reconoce todo este sacrificio, amor y entrega de parte de su esposa cuando da su discurso de agradecimiento durante la entrega de los premios y reconoce ante el mundo entero que nunca hubiera podido conseguir este reconocimiento si ella no hubiera permanecido a su lado.

La inteligencia emocional de Alicia le permitió comprender el problema de su marido y superar su miedo, desesperación, frustración y anteponer el gran amor que siempre sintió por él. Siempre se esforzó por recordar al hombre con el que se casó, en esos momentos de desesperación y hasta peligro en el que pudo haber estado ella y su hijo al quedarse a lado de John.

Al final, tal como Alicia lo esperaba, algo extraordinario sucedió… el amor todo lo pudo.