
El psiquiatra de John jugó un papel muy importante en su vida ya que fue la persona que le ayudó a Nash darse cuenta de su enfermedad y orillarlo a tomar una decisión sobre aprender a vivir con ella o quedarse sumergido en sus alucinaciones. La terapia del Dr. Rosen lograron que Nash se mantuviera como un ser racional y no dejarse llevar por sus emociones y por ende seguir alimentando sus alucinaciones y paranoia. Sin embargo, la verdadera ayuda del Dr. Rosen se la dio sin darse cuenta, al provocar que el mismo John tomara la decisión de “encontrarle solución” a su “problema”, es decir, a su esquizofrenia. A pesar de que el Dr. Rosen le insistió a John que la única salida era medicarse y regresar a la terapia, John estaba convencido, como siempre lo había hecho, de que todo problema tiene varias soluciones, y que él la iba a encontrar para que de esta forma, poder seguir a lado de su esposa y su hijo. Su solución: poner “a dieta” su mente, decidir no ceder ante ciertos apetitos, como su apetito a ver cosas que no están ahí, por los patrones, por soñar y por imaginar.

