sábado, 5 de noviembre de 2011

Inteligencia emocional y relaciones sociales en la vida de Nash
Los impedimentos sociales son muy obvios en Nash. Su personalidad es muy retraída, algunas veces agresiva y altamente narcisista, siempre busca ser original, destacar, y no le gusta perder. En el momento en que pierde, afirma que el juego es imperfecto.

En la realidad creada y cargada de significado de Nash, él es el héroe de su propia historia y recibe el respeto y la atención que el “mundo real” no le da. Tanto Parcher como Charles, dos de sus alucinaciones, consolidan su imagen narcisista. Parcher le dice a John, “Tú eres, simplemente, el mejor descifrador natural de códigos que jamás haya yo visto.”

Ese mundo de fantasía resulta en auto-engaño donde Nash no es capaz de reconocer sus propios defectos de carácter para poder remediarlos, lo que le impide establecer relaciones plenas. Su manera directa y prepotente de expresión son obstáculos fundamentales en el establecimiento de las relaciones con los demás.

Charles, otro producto de la imaginación de Nash, refuerza la arrogancia, sus participaciones son reforzadores permanentes, por ejemplo, traslada la responsabilidad de un acto de Nash hacia otro, liberándolo de cualquier consideración: “No es tu problema. Es problema de ellos.” También cuando le demanda a Nash para que le diga a su amigo y profesor: “¡Dile que eres un genio! ¡Dile que tu trabajo es crucial!”. Así, los amigos alucinógenos de Nash terminan siendo proyecciones de su propia búsqueda insatisfecha de significado a través del reconocimiento y la originalidad.

Sus extraños ticks y sus rasgos de carácter antisocial sirven para ilustrar que él es un hombre que está más cómodo con los números enteros que con las personas. Un hombre a quién, en sus propias palabras, no le gusta mucho la gente, y la gente no gusta de él. O como dijo su profesor de secundaria, nació con “dos raciones de cerebro y solamente la mitad de una ración de corazón.”

La mente como máquina de crear alucinaciones y la pérdida de contacto con la realidad

El diagnóstico de Nash se refiere a su desconexión con la realidad. Presenta alucinaciones auditivas y visuales; sintiéndose funcionalmente como un salvador del mundo reconocido e importante.

Charles Herman es la primera alucinación de Nash. Se presenta como un compañero de alcoba, muy alegre, vivaz, constantemente animando a Nash. William Parcher es su segunda alucinación. Se presenta como un director del departamento de defensa de Estados Unidos que le pide a Nash el desciframiento de códigos escondidos en revistas y periódicos para descubrir la trayectoria de una bomba elaborada por los rusos y le implanta un diodo de radio, con el cual él podría entrar al edificio a hacer la entrega de sus trabajos. Marcee es la tercera alucinación de Nash. Es la sobrina de Charles Herman, a la cual trata como si fuera sobrina suya.

Las alucinaciones de Nash fundamentalmente le permiten satisfacer dos grandes necesidades:

  • Por lado, su amigo Charles y Marcee, la sobrina de éste la niña, gratifican sus carencias de proteger y ser protegido, logrando con esto sentirse querido y acogido por otros.

  • Por otro lado, la alucinación del agente secreto le permite satisfacer sus necesidades de ser reconocido y sentirse importante por sus logros.

Ambas alucinaciones le permitían al protagonista mantener un equilibrio entre su coherencia y el medio, debido a que en la interacción real con el medio él no lograba sentir gratificación.

Si bien las alucinaciones le permitían a Nash mantener cierto equilibrio, ese mundo imaginario se volvió auto-destructivo. La esquizofrenia paranoide lo llevó a perder contacto pleno con la realidad, como le indicó el Doctor Rosen a Alicia: “La única manera en que puedo ayudarle es mostrarle la diferencia entre lo que es real y lo que está en su mente.” Nash había asumido la realidad de esos personajes ficticios por tanto tiempo que no estaba seguro a quién creer, no podía diferenciar la realidad de la fantasía.

Actualmente, desde los estudios de la cognición, ver:

http://www.rtve.es/television/20111027/cerebro-construye-realidad/471391.shtml,

se sabe que nuestro cerebro continuamente está construyendo ficciones, dado que los mismos recuerdos y la memoria son en gran parte ficciones creadas por la mente, pero cuando ese funcionamiento excede las opciones de mantenerse en contacto con un nivel de la realidad, las construcciones pueden convertirse en pesadillas y delirios que escapan del control de la persona.

En la película se deja ver como el problema de la construcción mental de la realidad es convertido también en la solución de la historia. Alicia responde la pregunta de una amiga acerca de cómo ella hace para sobrellevar las dificultades del desorden psicológico de su marido, diciendo: “Me fuerzo a mí misma a ver al hombre con quien me casé. Y él se convierte en el hombre. Se transforma en alguien que amo. Y yo soy transformada en alguien que le ama a él”.

Se invoca, entonces, el poder de la mente para resolver el problema de la mente. En un sentido la mente construye la realidad que deseamos al imaginar mentalmente aquella realidad. Pero tal imaginación también tiene una dimensión moral para lo que imaginamos, porque nosotros también somos cambiados por cambiar nuestra visión o actitud. De manera que, en la misma forma en que la mente enfermiza de Nash construye una realidad enfermiza, así unas mentes saludables también pueden construir una realidad saludable.

La manera en que Nash supera el estado crítico de su esquizofrenia no es por medio de la negación o eliminación de su lado ilusorio. Sino que él logra sobrellevarlas, cuando deja de alimentarlas. Él le dice a su compañero profesor: “Todavía veo cosas que no están allí. Pero decido no verlas. Es como una dieta para la mente. Decido no ser indulgente con ciertos apetitos.”